Cómo decorar un living pequeño: 7 trucos que usan los diseñadores de interiores

Si tu living es pequeño y sentís que no hay forma de que se vea bien, dejame decirte algo: el problema casi nunca es el tamaño. El problema es que nadie te enseñó cómo trabajar con el espacio que tenés.

En más de 10 años diseñando interiores en hogares de todos los tamaños, aprendí que los metros cuadrados importan mucho menos de lo que parece. Lo que realmente transforma un ambiente es saber usar el color, la luz, la escala y la distribución a tu favor.

Acá van los 7 trucos que más uso —y más funcionan— en livings pequeños.

1. Pintá solo una pared de color

El error más común en ambientes pequeños es pintarlos completamente de blanco «para que se vea más grande». El blanco refleja luz, sí, pero también puede hacer que el espacio se vea vacío y sin personalidad.

La solución: elegí una sola pared —la que está detrás del sillón principal o la que enfrentás cuando entrás al ambiente— y pintala de un color. Puede ser verde salvia, terracota suave, azul pizarra o cualquier tono que te guste. Las otras tres paredes, en blanco o en un neutro cálido.

El resultado: el ambiente gana profundidad visual, parece más grande que antes y se ve completamente distinto.                                    

Tip profesional: usá pintura mate, no brillante. La pintura mate absorbe la luz de manera uniforme y hace que las imperfecciones de la pared sean menos visibles.

2. Levantá los muebles del piso

Un sillón con patas visibles hace que el living se vea más espacioso que uno con falda que llega al piso. ¿Por qué? Porque el ojo percibe el espacio que hay debajo del mueble como «área libre» y eso amplía visualmente el ambiente. Lo mismo aplica para mesas ratonas, aparadores y bibliotecas: buscá muebles con estructura visible, no con zócalos tapados. Si ya tenés muebles que llegan al piso, podés agregar patas de madera o metal que se consiguen en ferreterías o en MercadoLibre por muy poco.

3. Usá una sola alfombra grande (no chica)

Esto va a sonar contraintuitivo, pero una alfombra grande hace que el living parezca más grande que una alfombra chica. Una alfombra pequeña «corta» el espacio visualmente y hace que los muebles parezcan flotando sin conexión entre sí. Una alfombra grande que quede debajo de las patas delanteras de todos los muebles une el ambiente y lo hace sentir cohesionado. 

La regla práctica: la alfombra tiene que medir al menos el 70% del ancho del ambiente. En un living típico de departamento argentino, eso equivale a una alfombra de 200 x 300 cm como mínimo.

4. Iluminá en capas, no con un solo plafón

El plafón central en el techo es el peor enemigo de un living con onda. Ilumina todo de manera plana y hace que el ambiente parezca una sala de espera.

La iluminación en capas funciona así: tenés una luz general (puede ser el plafón, no hay que tirarlo), más una o dos luces de ambiente (lámparas de pie, apliques de pared o veladores) que encendés cuando estás en modo «estar». El cambio es inmediato.

Una lámpara de pie en un rincón, un velador en la mesa ratona o una tira LED detrás del mueble de TV cuestan menos de lo que pensás y transforman completamente el ambiente a la noche.

5. Elegí un mueble principal que haga todo el trabajo

En un living pequeño no hay lugar para muchos muebles grandes. La estrategia es elegir uno —y solo uno— que sea protagonista y que cumpla varias funciones. 

Un ejemplo clásico: un módulo de TV que también tiene cajones para guardar, estantes para libros y espacio para el router. Otro ejemplo, un sillón con chaise que reemplaza al sillón más el sillón individual.

La regla es: si podés reemplazar dos muebles por uno que haga ambas funciones, siempre hacelo.    

 6. Usá el espejo como herramienta de diseño

Los espejos duplican visualmente el espacio porque el ojo percibe el reflejo como «más ambiente». Pero no cualquier espejo en cualquier lugar.

El espejo funciona mejor cuando:

 – Está en una pared lateral, no enfrentando directamente la entrada (eso puede resultar incómodo para quien entra) 

– Refleja algo que vale la pena reflejar: una ventana con luz natural, una planta, una lámpara                                                    

 – Tiene un marco que acompaña el estilo del ambiente (no un espejo de baño suelto en el living)

Una opción que funciona muy bien: un espejo grande de suelo, apoyado contra la pared, sin colgar. Da un efecto muy actual y podés moverlo si cambiás de idea. 

 7. Menos objetos decorativos, mejor elegidos

El error más frecuente en livings pequeños es la acumulación: muchos cuadros, muchas plantas, muchos portarretratos, muchos objetos en la mesa ratona. El resultado es un ambiente que se siente lleno y agobiante.                                                                              

La regla de los tres: en cada superficie horizontal (mesa ratona, aparador, repisa), no pongas más de tres objetos decorativos. Y entre esos tres, uno tiene que ser alto (una planta, un jarrón), uno mediano (un libro, una caja) y uno pequeño (una vela, una figura).

Con esa estructura simple, cualquier superficie se ve compuesta y con intención, no acumulada.

  

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